Hace unos meses se montó una buena entre mi amigo y colega Antonio José Navarro y el portal de Internet Miradas de Cine como consecuencia de una airada opinión del primero en torno al film de Olivier Assayas Boarding Gate (2007), por cierto y si no me equivoco todavía no estrenado en España, publicada en el número 380 de Dirigido por (julio-agosto 2008), y que fue objeto de una réplica firmada por Alejandro Díaz en el número 78 (septiembre 2008) del mencionado portal. Pero no trato aquí de reabrir polémica alguna ni de darle o quitarle la razón a nadie, principalmente porque como no he visto Boarding Gate no puedo pronunciarme; lo menciono sólo como ejemplo de cómo en ocasiones hasta qué punto se soliviantan los ánimos a la hora de hablar de cine y, de un tiempo a esta parte, cuando el nombre de Olivier Assayas sale a colación.
Conozco poco del cine de este realizador y ex crítico de cine francés, con la excepción de Demonlover (ídem, 2002), que me pareció interesante, y de Quartier des Enfants Rouges, su correcto episodio para el muy flojo film colectivo París, je t’aime (Paris, je t’aime, 2006). Sé que tiene un puñado de títulos de prestigio –Irma Vep (1996), Finales de agosto, principios de septiembre (Fin août, début septembre, 1998), Les destinées sentimentales (2000), Clean (ídem, 2004)—, que iré recuperando cuando lo considere conveniente. He visto Las horas del verano (L’heure d’été, 2008), su más reciente trabajo estrenado entre nosotros, y si bien adelanto que me ha parecido una magnífica película, una de las mejores que se han estrenado en España a lo largo de este año, no termino de comprender que se hable de Assayas como si fuera uno de los grandes renovadores del lenguaje del cine, siendo así que Las horas del verano hace gala precisamente de una gran sencillez formal (por más que la misma encubra, en el fondo, una gran elaboración); quizá se trate de la aparente heterodoxia estilística de la cual parece hacer gala su filmografía, pues ciñéndome a lo que he visto de él Las horas del verano se encuentra, como suele decirse, en las antípodas de la fría sofisticación tecnológica de Demonlover o de la “estética de reportaje” de su sketch para París, je t’aime, por más que el último tercio de Las horas del verano se acerca un poco a aquélla. Por tanto, a falta de haber visto más títulos de Assayas y como doctores tiene la iglesia, prefiero dejar la cuestión sobre la relevancia de este realizador en el contexto del cine mundial para cuando tenga mayor elemento de juicio.
Lo que sí puedo afirmar es que Las horas del verano me parece un excelente film que, de entrada, tiene la nada despreciable virtud de sugerir muchas cosas de forma sencilla y clara, que no simple, en un relato que avanza impecablemente en virtud de la fuerza y consistencia de secuencias bien construidas y bien filmadas. La del principio, sin ir más lejos, es muy bella: un grupo de niños de diversas edades juegan por los bosques y jardines que rodean la casa de campo de su abuela Hélène (Edith Scob); el juego infantil sirve para introducir al espectador en el escenario principal en torno al cual girará la acción principal del relato y al mismo tiempo crea una determinada atmósfera que se verá corroborada por lo que vendrá a continuación: la casa de campo de Hélène será el objeto de “juego” de otros antiguos niños que en el pasado también corretearon por sus alrededores y que ahora son adultos, o juegan a serlo: los hijos de Hélène, Frédéric (Charles Berling), Adrienne (Juliette Binoche) y Jérémie (Jérémie Renier). Pero eso será más tarde: en el primer tercio del relato, hijos y nietos de Hélène se congregan a su alrededor para celebrar con ella su 75º aniversario. Entre entregas de regalos, comida y bebida al aire libre, se van perfilando los principales rasgos de los personajes: Frédéric vive con su esposa y su hija en París, mientras que Adrienne es una diseñadora de éxito que reside en Nueva York y Jérémie trabaja para una empresa en China. Por una cuestión de proximidad, no sólo geográfica sino también sentimental, Hélène escoge a Frédéric para, aprovechando una pausa en la celebración de su cumpleaños, ponerle al corriente de sus planes para cuando muera: la casa pertenecía a Paul Gauthier, reputado pintor de la época indirectamente emparentado con ella, y contiene diversos tesoros artísticos en forma de dibujos de Gauthier, dos cuadros de Corot, grabados de Redon y piezas de mobiliario de otros relevantes artistas; Hélène quiere que, a su muerte, esas obras de arte vayan a parar al Museo de Orsay (anotemos que Las horas del verano forma parte de una serie de films destinados a conmemorar el vigésimo aniversario de esta institución), mientras que los hermanos heredarán la casa de campo para hacer con ella lo que les plazca.
Ya en ese primer tercio del relato queda perfectamente claro que de los tres hermanos es Frédéric el que siente una mayor vinculación de afecto hacia la casa donde transcurrieron los felices veranos de su niñez, de ahí que, a la muerte de Hélène al año siguiente, sea el único que desearía que la vivienda no se vendiera y siguiera formando parte del patrimonio familiar. Pero su deseo choca de frente con el de sus hermanos, cuyas vidas están lejos de Francia y a los que la distancia geográfica se les hace enorme: Adrienne sigue trabajando en los Estados Unidos y a Jérémie acaban de renovarle su contrato por cinco años, durante los cuales él y los suyos deberán vivir en China. Pero lo que más le duele a Frédéric no es tanto que Adrienne y Jérémie aleguen tantas dificultades para poder seguir haciéndose cargo de la casa de campo como, sobre todo, que demuestren tanto desapego hacia la casa en sí misma considerada: que, para ellos, la vivienda de su madre, de sus abuelos, de Paul Gauthier, carezca de lo que suele denominarse como “valor sentimental”. Es significativo el momento, ya apuntado entre otros por Quim Casas en su reseña publicada en Dirigido por, en el que Frédéric se aparta de los demás y se pone a llorar en la oscuridad de un dormitorio. También lo es, añado por mi parte, que Frédéric manifieste en voz alta cierto embarazo ante las sugerencias “escandalosas” de que su madre pudo haber sido la última amante en la vida de Paul Gauthier, algo que sus hermanos, en cambio, se toman más bien a risa.
Lo que Las horas del verano propone sotto vocce, sin estridencias, es un agudo dibujo de ese desprecio hacia el pasado tan característico del mundo moderno, y de qué manera las diferencias culturales y en particular económicas del mundo contribuyen a que cualquier objeto, incluso cualquier persona, pronto sea considerados viejos, ergo inútiles y prescindibles. Es significativo que Adrienne trabaje en los Estados Unidos, la superpotencia económica por excelencia, y Jérémie lo haga en China, la superpotencia económica en auge por excelencia; se trata, además, de países con una cultura joven (el primero) o que acaban de nacer al modo de vida contemporáneo (el segundo). En cualquier caso, naciones para las cuales los tesoros artísticos que contiene la antigua casa de campo de Paul Gauthier son tan sólo vestigios de un pasado que ya casi nadie parece tener interés en recuperar. La digresión que propone Assayas podría extenderse, si se quiere, al triste papel que parece jugar Europa en la actualidad como referente de una cultura que, a los ojos de los florecientes Estados Unidos y de los pujantes países de Oriente, es algo viejo y, horror, “pasado de moda” (en un discurso que podría extrapolarse a la situación actual del cine, dominado por un lado por la hegemonía estadounidense y por otro por el notable mercado asiático, coyuntura dentro de la cual Europa también ha perdido hace tiempo su papel de cinematografía de referencia).
No obstante, lo mejor de Las horas del verano es que ese discurso abstracto está ahí, insinuado entre líneas, entre planos, pero a pesar de eso la película resulta profundamente humana, en absoluto sermoneadora, y además aguda e inteligente. Hay que anotar, de nuevo en el saldo de lo positivo, otros grandes momentos, como el de la visita de los expertos del Museo de Orsay a la casa de campo acompañados por Frédéric y Adrienne: mientras los primeros se limitan a mirar y tasar los objetos de arte de la vivienda con la formalidad fría y técnica de los funcionarios, Frédéric mira con nostalgia un lugar que sabe que está viendo en su integridad original por última vez, a la vez que Adrienne, por su parte, se dedica a revolver la casa y llevarse aquellos recuerdos que quiere/le interesa conservar, haciendo gala de una gran rapacidad. El colofón de la secuencia es extraordinario: Frédéric le regala a la vieja criada de la familia, Eloise (Isabelle Sadoyan), un jarrón de cristal donde la primera tenía por costumbre poner los ramos de flores frescas para Hélène cuando ésta aún vivía; resulta que ese jarrón tiene un extraordinario valor artístico (ergo, para los especialistas del Museo de Orsay, comercial), ya que forma parte de una serie diseñada por un prestigioso diseñador (otra pieza de la misma serie permanece en la casa), pero para Frédéric y Eloise, ignorantes de ese “valor de mercado”, lo único que realmente les importa es su “valor sentimental”: que ese era el jarrón preferido de Hélène, el jarrón para sus flores. Y basta.
La conclusión del relato es, asimismo, devastadora. Por un lado, Frédéric y su esposa van a visitar el Museo de Orsay, donde se exhiben algunos de los viejos muebles de la casa de campo, ya vendida; un grupo de adolescentes, que forman parte de una visita guiada al museo, pasan por su lado sin siquiera mirárselos: para ellos no tienen valor ni interés alguno. En la secuencia final, la casa de campo, como ya hemos dicho vendida pero todavía no ocupada, se convierte en el escenario de una concurrida fiesta para adolescentes organizada por la hija de Frédéric (la misma chica que, secuencias atrás, hemos visto detenida por la policía y recogida por su padre en comisaría por haberla pillado fumando porros). Dicha secuencia final contrasta visualmente con la del principio, por más que ambas sean conceptualmente muy parecidas: si antes hemos visto niños correteando por la casa, ahora son adolescentes que fuman, beben y escuchan algo parecido a música a todo volumen; la planificación “clásica”, casi mágica, de la primera secuencia, contrasta con la planificación abrupta, “moderna”, cámara en mano, casi documental, con que se recoge la diversión de los muchachos. Pero todavía queda un apunte final. La hija de Frédéric y su novio se alejan de la casa, salen al campo, saltan un muro y se detienen en un prado: allí, en plena naturaleza, alejados de todo referente civilizado, brota espontáneamente un hermoso recuerdo de infancia de la muchacha, en el cual evoca un día que pasó en el campo con su abuela Hélène. Puede que todavía haya, a fin de cuentas, una esperanza para unos jóvenes, una Europa desnortada, en un simbólico retorno a la esencia de las cosas. Las horas del verano lo sugiere excelentemente, sin retórica ni disquisiciones inútiles, con un sentimiento a la vez hondo y pausado, profundo pero sin estridencias. Otra cosa más que hay que agradecerle: Juliette Binoche no sale demasiado, por más que su presentación inicial dentro del relato (ese corte de montaje que parece hecho ex profeso para introducirla en pantalla) acaso sea la única concesión al divismo de la actriz en la que incurre Olivier Assayas.
Comentarios
Aún no he visto este film, pero soy un admirador de Assayas: me entusiasman "Demonlover", "Irma Vep" y "Finales de agosto, principios de septiembre"; y me gustan (aunque no tanto) "Clean" y "Boarding Gate".
En mi opinión, Assayas no ha cambiado de oficio: sigue siendo un crítico de cine. Antes utilizaba el papel y ahora fotogramas. "Irma Vep" nos hablaba del fracaso de la (post)modernidad a la hora de captar la esencia de las películas; y "Demonlover" contrastaba el cinematógrafo (la propia película) con los nuevos medios generadores de imagenes (animé y 3D; Internet). El fracaso de este enfrentamiento llevaba a la película a un callejon sin salida narrativo.
Por cierto, a mí me pareció excesiva la crítica de AJN (aunque está muy bien escrita). Puede no gustarte "Boarding Gate", pero llamarla bodrio... Parece que AJN le tiene ganas a ese cine europeo "de prestigio" y Assayas ha pagado el pato.
Un saludo.
Hola Tomàs.
"Chapeau" por tu comentario de "Las horas del verano", una de mis películas "favoritas" del 2008. Si tienes ocasión intenta ver "Finales de agosto principios de septiembre". Es tan buena como ésta.
Saludos.
Estoy básicamente de acuerdo con tu opinión, pero considero que a la película le falta tomar partido de forma tajante por la opción que deja entrever todo el relato. No se puede llamar renovador a alguien que camina entre dos aguas.
Hola Tomás.
Por el momento no puedo opinar sobre "Las horas del verano", puesto que aún no he tenido ocasión de verla (si supieras lo limitada que es la cartelera de los cines en Mallorca...). Sin embargo te escribo porque, y ya que dices que este film te parece uno de los mejores del año, creo que sería interesante que en las próximas semanas publiques en este blog tu lista comentada de las 10 o 15 mejores películas etrenadas durante el 2008.
Por otra parte me gustaría romper desde aquí una lanza por tu amigo Antonio José Navarro (por cierto, ¿tiene su propio blog?). La polémica a la que te refieres sobre su crítica a Assayas me pareció triste y desproporcionada, y no por estar deacuerdo con él (desconozco el cine de este director) sino porque creo que Navarro tiene todo el derecho del mundo a expresar su opinión sin ser atacado por otros críticos que, creo que de forma un tanto absurda, se dieron por aludidos.
Un saludo.
Buenas tardes, Pedro:
Pues a ver qué te parece "Las horas del verano" cuando tengas ocasión de verla. También he pensado en incluir en el blog una lista de mis películas favoritas de este año 2008 que está a punto de acabarse, y quizá lo haga aprovechando la lista de diez títulos que me han pedido los colegas de Miradas de Cine, que muy pronto van a sacar un balance anual con votaciones que han solicitado por aquí y por allá.
Hablando de Miradas de Cine, a mí también me parece una pena que se montase semejante tangana con Olivier Assayas a causa de la reseña de mi amigo Navarro. Como no he visto "Boarding Gate" no puedo decir nada al respecto, y tampoco quiero meterme con las opiniones de nadie, ni con las del uno ni con las del otro, y no lo hago no porque no tenga mi propia opinión al respecto (que la tengo, pero me la reservo), sino sencillamente porque no quiero reavivar polémicas que, al final, no conducen a nada. Navarro, por cierto, no tiene su propio blog; a ver si se anima...
Un saludo,
Tomás.
hola, Tomás.
en primer lugar, felicitarte por tu trabajo, que sigo desde hace tiempo, y por tu desprejuiciado y certero comentario sobre "las horas del verano". también por los comentarios que publicas en Cinearchivo.com, la web de nuestro mutuo amigo Christian Aguilera. recuerdo algunos antológicos, como el de "strangers when we meet", que me pareció un sensacional homenaje a una de mis películas favoritas.
en cuanto a lo comentado por Pedro en relación a la polémica sobre "boarding gate", me gustaría que por favor me aclarase en qué punto de mi respuesta ataco desproporcionadamente a Antonio José Navarro y en qué consiste dicho "ataque". también me gustaría preguntarle si no cree que el texto de Navarro contiene expresiones que pueden resultar ofensivas.
y en cuanto a lo de mi "absurda" forma de darme por aludido, si lo desea, puedo hacerle llegar por via email tanto mi artículo sobre "demonlover", publicado en MdC, como el de "boarding gate", publicado en Dirigido, ambos subrayados para que se vean las clamorosas alusiones, eso sí, nunca explicitadas por Navarro.
un saludo cordial,
a.d.
Buenas tardes, Tomás y Alejandro:
Para empezar me gustaría pedirle disculpas a Tomás, porque ahora me doy cuenta de que sin pretenderlo he reabierto la polémica sobre la crítica de Navarro. Ya que Tomás dijo que no quería reavivar polémicas como ésta, me apena que precisamente esto haya sucedido en su nuevo blog. Lo siento Tomás, espero que entiendas que nada estaba más lejos de mi intención. Espero también que no te moleste que responda a las cuestiones que me plantea Díaz Castaño.
Alejandro, creo que este no es el lugar más adecuado para hablar sobre el tema. Pero sí quiero aclarar un par de cosas, la primera de ellas que en ningún momento he pretendido ofenderte (si lo he hecho mis disculpas son tuyas). No hace falta que me envíes la crítica de Navarro ni tus artículos en Miradas de Cine, ya que los he leído y tengo el número de Dirigido Por en donde se publicó la crítica de Boarding Gate (nº 380). Lo que creo que Navarro hace en su artículo es exponer su propio modo de entender el cine. Cuando Navarro hace alusión a los críticos que valoran el arte con unos parámetros diferentes a los suyos, creo que lo hace para posicionarse, para expresar su propio punto de vista. Al aludir a esos críticos habla de ellos en general y sin citar nombres concretos, aunque sí poniendo ejemplos del modo en el que suelen proceder. Por eso creo (y soy perfectamente consciente de poder estar equivocado) que Navarro no ataca a tus escritos de forma directa; es muy probable que los fragmentos de tus críticas que consideras aludidos por Navarro tan solo se parezcan remotamente a los cientos o miles de ensayos en los que piensa el crítico de Dirigido Por: estoy seguro de que Navarro no habría dudado en indicar la fuente de la que extraía esas frases, y creo también que en ningún momento ofende a nadie, sino que simplemente expone de forma decidida su método de análisis. Por todo ello creo que tu réplica en Miradas resulta un tanto absurda y desproporcionada, porque no creo que Navarro realizara una crítica directa hacia tu persona.
Por supuesto tan solo estoy expresando mi propia opinión, y como decía antes puedo estar equivocado. Quiero que sepas, Alejandro, que suelo leer tus artículos en Miradas de Cine. Me gusta leer escritos sobre el séptimo arte, y creo que cada uno debe poder expresar su propia opinión por muy diferente que ésta sea de las demás. Por este motivo espero que no te hayas ofendido cuando defendí a Navarro, y espero también que no convirtamos el blog de Tomás en un espacio para generar discusiones.
Tomás, siento haberte causado problemas si lo he hecho. Un saludo para todos.
Buenos días, y Feliz Año Nuevo, para Pedro y Alejandro:
Bienvenido al blog, Alejandro, ya sabes que puedes pasar por aquí siempre que quieras. Me alegro de que te gustara mi comentario sobre "Las horas del verano"; el mérito no es mío, sino de la película, que está muy bien, o por lo menos a mí me gustó (evidentemente, si no me hubiese gustado también lo diría, sin más: el film no me gusta porque Assayas esté ahora mismo "de moda" entre cierto sector de la crítica, sino porque me parece un excelente trabajo; por lo general, procuro juzgar las películas y luego a sus autores, no al revés).
Creo, Pedro, que la respuesta que le has dado a Alejandro es muy correcta y educada. En cualquier caso, si alguien tiene que pedir disculpas soy yo, ya que con mi alusión, en principio puramente anecdótica, a esa polémica, he vuelto a abrirla. Mil perdones, pues, a todos los interesados. Naturalmente, si el tema sigue abierto, y alguien quiere pronunciarse al respecto, aquí tiene donde hacerlo. Eso sí: guardando las mínimas formas de cortesía y de diálogo, pues no se trata de que nadie intente convencer a nadie, sino de contrastar pareceres.
Un saludo para los dos, y hasta pronto.
Tomás.
hola otra vez a Tomás, Pedro y el resto de lectores.
precisamente la actitud que demuestras, Tomás, es la que a mí me interesa en un comentarista cinematográfico: alguien que valora con criterios de independencia el cine que ve. creo que es un ejemplo a seguir.
en cuanto a las alusiones en el artículo de "boarding gate" - en adelante, "BG"- (que estoy de acuerdo en que puede ser un ataque global a una forma de entender la crítica de cine, pero usando -de manera incomprensible y subrepticia- mi artículo como presunta muestra de ella), me atrevo a poner en seria duda, dicho sea con toda la cordialidad del mundo, Pedro, que hayas leído mi artículo. en todo caso, y para facilitar las cosas, voy a poner ejemplos incuestionables de lo que digo:
- en el primer párrafo del apartado 1 de mi artículo, explico el concepto de "desaparición del autor", el cual APARECE ENTRECOMILLADO, seguido por un (¿?), en el artículo de BG.
- en tercer párrafo del apartado 1 de mi artículo, introduzco la dicotomía "sincrónico" vs. "anacrónico". el de BG se titula "CINE SINCRÓNICO" y, frente al mío, censura la crítica diacrónica.
en ese mismo párrafo, censuro la crítica formada únicamente por valores "SUBJETIVOS". en el de BG, se alude a la intencion de la crítica diacrónica de actuar "SIN SUBJETIVISMOS".
- en el párrafo cuarto del apartado 2 de mi artículo uso la expresión "una estudiada reflexión con el propio cine y sobre su relación con el ser humano". en el de BG APARECE ESA MISMA EXPRESIÓN, acompañada de "(sic)".
- en el mismo párrafo de mi artículo, uso la expresión "COTEJÁNDOLO CON SU PASADO Y, DESDE LUEGO, CON SU PRESENTE". en el de BG aparece la expresión, creo que demasiado parecida como para ser tenida por casual a estas alturas del texto, "CONFRONTÁNDOLOS CON SU PASADO Y, DESDE LUEGO, CON SU PRESENTE".
- en la primera nota al pie de mi artículo, cito a los cineastas Manoel de Oliveira, Theo Angelopoulos y Tsai Ming-liang. en el de BG se cita despectivamente a los mismos, ESCRITOS EN EL MISMO ORDEN, y acompañados por Guerin, a quien yo también aludía con anterioridad en mi artículo.
- en mi artículo cito un pasaje del libro "Peter Watkins, historia de una resistencia". en el de BG aparecen ÚNICAMENTE TROZOS EXTRAIDOS de lo citado por mí. da la impresión de que el autor no tiene el libro en cuestión, sino que ha reutilizado mi cita (algo por otra parte lícito, si no fuera porque en el artículo sobre BG faltan palabras del original)
- en mi artículo también cito un artículo de Àngel Quintana, del cual también APARECEN SÓLO EXPRESIONES LITERALES en el artículo de BG. concretamente lo referente a "implicarse con la realidad", "meditar sobre los límites formales del propio medio" o "aquello que no quiere dejarse ver".
creo que son elementos tangibles y relevantes, y para nada "remotos" o "absurdos", que permiten aseverar sin ninguna duda, a menos que uno se cierre en banda a las evidencias expuestas anteriormente, que el artículo sobre BG alude directamente a mi escrito... sin citarlo nunca.
porque, aprovecho para aclararlo, si no hubiese detectado dichas alusiones, NUNCA habría publicado una respuesta, pues no me considero portavoz ni miembro de ningún sector de la crítica cinematográfica española, y siento realmente que haya quien piense eso.
sin más, un cordial saludo y feliz año nuevo a todos!
Buenos días a todos:
Me parece muy bien, Alejandro, que mantengas tu propia opinión y que la defiendas. Pero lo que ya no me parece tan bien (y sí, en cambio, un tanto infantil) es que, por el simple hecho de que no estemos de acuerdo, trates de desacreditar mi opinión sugiriendo que ni siquiera he leído las críticas de las que hablo. ¿Si no lo hubiera hecho cómo me habría enterado siquiera de que existe toda esta polémica? Tampoco entiendo por qué redactas una lista con las similitudes entre los dos artículos, tal vez insinuando que me crees incapaz de relacionar los dos textos.
No niego que hay grandes similitudes entre esos fragmentos, pero como ya escribí anteriormente muchas de ellas pueden ser meras coincidencias. Así, expresiones como “la desaparición del autor”, “cine sincrónico/diacrónico” o todo lo referente a la reflexión sobre el cine y su relación con el ser humano son conceptos que abundan en muchas críticas sobre cine de autor en general y sobre Assayas en particular. Por otra parte no entiendo por qué Antonio José Navarro no ha de haber podido citar los textos de Quintana y de Watkins por su propia cuenta (también me parece un poco fuera de lugar que sugieras que Navarro ni siquiera tiene el libro de Watkins, algo que difícilmente podrás asegurar).
Pero, en el supuesto caso de que efectivamente Navarro se hubiera inspirado en tu crítica para hacer su argumentación, ¿realmente habría para tanto? Desde mi punto de vista, el de un simple lector, la verdad es que no. No me parece que se trate de un tema tan grave como para tratar de desprestigiar a un crítico tan brillante como Navarro. Creo que en ocasiones como ésta nos falta sentido del humor, pues pienso que escribir y hablar sobre cine siempre debería ser divertido, aunque discrepemos.
Lo que expongo es, pura y simplemente, mi propia opinión, personal y totalmente subjetiva; además, como ya dije puedo estar perfectamente equivocado. Por mi parte doy por cerrado el tema, y por varias razones: porque creo que ya he dicho todo lo que tenía que decir y porque, como muy bien dijo Tomás, esta clase de polémicas no conducen a nada. Espero que no se tome esto como una respuesta hostil, pues puedo asegurar que no lo es.
Un saludo para todos.
hola,
pues nada, oyes, que sí, que todo son meras coincidencias fortuitas, probablemente fruto de mi perturbada imaginación... en fin: he aquí una nueva demostración de que cuando alguien quiere denodadamente creer una cosa, va a creerlo ciegamente por muchas evidencias que le sean presentadas...
pero bueno, al menos hemos avanzado significativamente, pues ahora no niegas que hay grandes similitudes entre ambos textos, que es adonde yo quería llegar. es que antes de publicar mi listado escribiste:
"es muy probable que los fragmentos de tus críticas que consideras aludidos por Navarro tan solo se parezcan REMOTAMENTE a los cientos o miles de ensayos en los que piensa el crítico de Dirigido Por"
(el subrayado es mío)
de ahí mi infantil decisión de escribir una relación detallando las abundantes referencias (que siempre serán "coincidencias" para quien no quiera verlas, igual que, por poner un ejemplo, los atentados del 11-M siempre serán fruto de ETA para quien, contra viento y marea, así se esfuerce en considerarlo ).
una aclaración: no creo haber desprestigiado nunca a esta persona (la cual sí ha proferido una buena tanda de descalificaciones en su texto: "iluminados", "elitistas desnortados", "hipócritas", "cazatendencias", "filósofos de pacotilla", "tontos", etc.). y si, como aseguras, lo he hecho, me gustaría saber en qué punto. creo que, como siempre, obtendré silencio como única respuesta.
y una declaración de principios final: no establezco una diferenciación entre críticos de primera y de segunda porque escriban en tal o cual sitio. servidor también ha asistido como invitado y jurado de festivales, ha dado charlas universitarias y ha cobrado por escribir críticas, y nunca se ha sentido más autorizado para hablar de cine que cualquier otro espectador. doy mi opinión (razonable, a ser posible), como cualquiera que va al cine. pero hay gente que, según parece, por el mero hecho de figurar en ciertos foros ya consigue situarse por encima del bien y del mal, nunca se equivoca y todos y cada uno de sus escritos son "brillantes".
un saludo y,
por supuesto, mucho sentido del humor, que para quien esto firma el cine es sólo una más de sus pasiones... recomiendo, en cuanto a comedia se refiere, magníficas teleseries recientes como "curb your enthusiasm", "american dad!" o "the i.t. crowd".
a.d.
¡Hola!
No tengo por costumbre escribir mensajes en los blogs de nadie, pero hoy voy a hacer una excepción. Y es que todo este asunto me parece indignante y un ejemplo de los motivos que llevan a muchos a aborrecer cierta crítica de cine.
Estoy bastante de acuerdo con lo que dice Pedro, aunque si algo tengo que objetarle es que se queda corto. Y es que aún me cuesta entender que ese tal Alejandro Díaz Castaño no tenga nada mejor que hacer que meterse con un lector en un blog que ni siquiera es suyo. ¿A qué viene eso de pedirle explicaciones a un desconocido por el simple hecho de pronunciar su propia opinión?
Pero es que además a mi me da la sensación de que el señor Díaz Castaño ha montado todo este escándalo con la simple intención de autopromocionarse y darse a conocer, a ver si así alguien lee alguna de sus críticas. De ahí que se haga el ofendido o que, sin que venga a cuento y como quien no quiere la cosa, nos restriegue a la cara del resto de los mortales lo mucho que cobra por escribir críticas, la de veces que ha sido jurado en festivales y la de cantidad de universitarios que se han aburrido con sus charlas.
¿Pero es que Díaz Castaño se cree el único que ha escrito artículos sobre esos supuestos “autores” europeos? Y es que, como escribió Pedro, esos fragmentos escritos por Díaz Castaño y que según él fueron citados por Antonio José Navarro son idénticos a muchas otras críticas. Yo diría más: resulta hipócrita ir de originales y acusar a los demás cuando la crítica sobre DEMONLOVER de Díaz Castaño parece hecha recopilando trozos de cualquier número del Cahiers en su edición francesa...
Tal vez lo mejor que podría hacer Díaz Castaño, en vez de acusar sin prueba alguna y meterse con todo el mundo (ya me imagino lo mucho que me va a criticar), es tratar de ser más modesto, y de paso leer un poco a Tomás Fernández Valentí, José María Latorre, Christian Aguilera, Quim Casas, Tonio L. Alarcón o, por supuesto, Antonio José Navarro, a ver si así aprende a escribir una buena crítica sin creerse con la verdad absoluta. Pero supongo que en vez de eso lo que va a hacer es atacarme a mí también, y siguiendo además sus procedimientos habituales, tal vez sugiriendo que no sé leer ni escribir o comparándome con políticos sin que venga a cuento...
Y es que, sinceramente, esta clase de polémicas me aburren. Cordial pero profundamente.
José Luis.
muy buenas,
qué virulencia, ¿no? luego el radical soy yo...
leo esta frase:
"aún me cuesta entender que ese tal Alejandro Díaz Castaño no tenga nada mejor que hacer que meterse con un lector en un blog que ni siquiera es suyo".
contiene un desprecio hacia mi persona ("ese tal Alejandro") y una falacia ("meterse con un lector").
el desprecio abunda claramente en lo que yo decía de gente que diferencia, únicamente por los medios en que escriben y de quién son amigos, entre críticos de primera y de segunda (yo soy de los de segunda, y a mucha honra, teniendo en cuenta los criterios que siguen algunos para establecer dicha criba).
en cuanto a la falacia está clara: ¿desde cuando rebatir la opinión de alguien es "meterse" con esa persona? ¿dónde está el insulto por mi parte? además, yo debato con cualquiera, no establezco rangos de superioridad. para mí, intercambiar impresiones con cualquier lector no es "rebajarse". no sé si para otros sí. para mí, no.
p.d.: mis críticas las leen desde hace 9 años el suficiente número de personas, no necesito "autobombo" alguno. lo que pasa es que no soy cristiano, y a mí lo de poner la otra mejilla cuando me atacan tan evidentemente y sin venir a cuento, pues no me va. lo siento.
un saludo a todos!
Buenas noches a todos:
Tengo la sensación, y corregidme si me equivoco, de que la polémica Assayas se está saliendo un poco de sus cauces, entrando en el terreno de lo personal. De ahí que ruego que el legítimo ejercicio de la libertad de opinión tenga lugar con un único pero imprescindible límite: el respeto a la opinión ajena.
Por otro lado, y viendo la cuestión desde un punto de vista práctico, teniendo en cuenta que la otra persona implicada en este debate, Antonio José Navarro, no ha querido remover más el tema, recomiendo un poco de tranquilidad a la hora de seguir hablando del mismo.
El debate puede seguir, pues no quiero limitar la libertad de expresión de nadie, pero recomiendo que no se entre en cuestiones personales porque la gente empieza a "calentarse" (y, por desgracia, no en el sentido más lúbrico de la expresión), y hay formas mejores de combatir la ola de frío siberiano que nos atenaza estos días que ésta.
Un saludo para todos,
Tomás.
¡Hola! Muy brevemente, algunas reflexiones:
- Estoy convencido que la tirada del Dirigido es unas cuantas veces inferior a las visitas únicas que tiene Miradas de Cine en un mes, por lo que no creo que AD necesite mucha promoción o autobombo que lo llaman algunos. Por mucho que no nos guste que Miradas sea la revista de cine más leída en nuestro idioma (soy el primero que no está de acuerdo con su línea editorial), lo es.
- AJN ni me va ni me viene, es un personaje más que escribe artículos sobre cine, que a mí nunca me gustaron ni disgustaron, simplemente me dejaron igual que antes de haberlos leído. Lo que me parece lamentable es que tire la piedra y esconda la mano, como hace en el texto de BG. La sensación que me da a mí es que el problema de AJN es que no es tan inútil como Boyero (ni tiene el poder mediático de éste), por lo que nadie va a dedicar mucho tiempo a sus provocaciones, muy poco originales por cierto.
- Si algo ha demostrado el tal AD (los que lleven siguiendo la crítica cinematográfica española por lo menos un par de años lo saben bien) es que, aunque tenga unas ciertas preferencias hacia un cierto tipo de cine, siempre ha estado alejado de cualquier tipo de esnobismo crítico o cualquier tipo de colectivos activistas anti tal o cual. Repito, el problema de AJN es que a él le gustaría que existiera un colectivo contra su persona como en el caso de Boyero, pero por desgracia para él, no es así. Por eso tiene que intentar a entrar en provocaciones con liliputienses como AD, y no intentar desprestigiar en vano a Erices, Guerines o Migueles Marías.
- Más allá de los subjetivismos, me parece lamentable que se ataque a AD, quien lo único que parece querer es que nadie se meta con él, o que simplemente AJN y similares simplemente ignoren lo que escribe. Pero claro, luego dirán que cualquiera tiene su libertad de expresión -hasta Boyero, aunque con ello incumpla su trabajo de informador/cronista- y etcétera, etcétera. Suerte que en la Dirigido todavía queda gente interesante a la que leer -y tal vez más que en Miradas, lo que es lógico-.
Buenos días a todos.
Tomás, creo que tienes razón. Por mi parte, y como ya dije anteriormente, espero no haber ofendido a nadie, y si lo he hecho lo siento, puedo dar mi palabra de que no era mi intención.
José Luis, agradezco tu apoyo, aunque en mi opinión quizás te has excedido en algunos comentarios. Además aclaro que no molestó en absoluto responder a las cuestiones de Alejandro.
Por lo demás, como ya dije no tengo nada más que decir sobre este tema, la verdad es que ya lo había empezado a olvidar. Tan solo añadiré que me parece completamente lícito y digno de respeto el que Antonio José Navarro no quiera entrar en discusiones como ésta.
Un saludo.
hola otra vez,
agradezco a Luca su intervención, y también aprovecho para retirarme de la discusión, más que nada porque tengo la impresión de que al final nadie (y aquí entono el mea culpa) va a variar su opinión ni un ápice.
pido disculpas si mi tono ha parecido ofensivo, tampoco lo pretendí.
un saludo!
Buenos días a todos:
No hay nada que perdonar, pues como, digamos, "anfritrión", considero que el debate se ha mantenido dentro de márgenes razonables de cordialidad, y los brotes esporádicos de apasionamiento tampoco han sido exagerados. Como dije desde el principio, no se trata de convencer a los demás, sino de exponer la propia opinión y contrastarla. Lo que en cualquier caso ha quedado claro es que Olivier Assayas no deja a nadie indiferente.
Un saludo, y nos vemos por aquí.
Tomás.
muy buen film..tuvimos que ver la peli para hacer un trabajo para la universidad y la verdad es muy linda.