Este año se han producido en nuestro país los estrenos de dos recientes producciones norteamericanas inscritas en el género del western, en primer lugar El tren de las 3:10 (3:10 to Yuma, 2007, James Mangold), nueva versión del clásico homónimo de Delmer Daves de 1957, y Appaloosa (ídem, 2008), dirigida y co-protagonizada por el actor Ed Harris, en su segundo trabajo tras las cámaras después de la correcta Pollock (ídem, 2000). La coincidencia en cartelera de ambas películas con escasos meses de diferencia nos permite hablar nuevamente de cuál es el estado del western en la actualidad, en un debate que de un tiempo a esta parte se reabre esporádicamente con la llegada de algún nuevo título inscribible en el género, bien sea producciones precedidas por la aureola del “prestigio”, como El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford (The Assassination of Jesse James by the Coward Robert Ford, 2007, Andrew Dominik), o bien de otras nada despreciables pero que pasan más desapercibidas como consecuencia de su escasa o casi nula difusión, como es el caso de Enfrentados (Seraphim Falls, 2006, David Von Ancken).
Empezaré hablando de El tren de las 3:10, versión 2007, y dejando constancia, de entrada, de la enorme decepción que me produjo; y no será porque no tuviese unas buenas expectativas ante ella a la hora de verla (tampoco niego la posibilidad de que esas mismas expectativas fueran lo que provocaran mi decepción), y más teniendo en cuenta que el film se inscribe en un género, el western, que siempre ha sido uno de mis favoritos junto con el fantástico; además, la película está protagonizada por dos muy buenos actores, Russell Crowe y Christian Bale, cuya labor suele ser para mí un aliciente a la hora de ver cualquier film en el que intervengan; y, en tercer lugar, es un film de James Mangold, realizador irregular que tiene en su haber un par de buenas películas inscritas, asimismo, en los márgenes de géneros codificados: Cop Land (ídem, 1997) e Identidad (Identity, 2003), esta última particularmente jugosa por lo que tiene de manipulación de determinados mecanismos narrativos “tradicionales”.
Sin embargo, a pesar de todas esas buenas referencias, confieso que “desconecté” de El tren de las 3:10 casi desde el principio, y por las siguientes razones. Ya en el primer tercio del relato, la secuencia en la que Ben Wade (Crowe) y su banda asaltan el furgón blindado que protege el agente de la Pinckerton Byron McElroy (Peter Fonda) y sus hombres me produjo un distanciamiento por culpa de sus concesiones a una supuesta “modernidad”, o mejor dicho, “modernización” (no es lo mismo lo moderno, en su acepción de contrapuesto a lo clásico, que lo “modernizado”, acción mediante la cual alguien o algo para a ser moderno: lo moderno nace, lo “modernizado” se hace: lo primero es genuino, lo segundo, resultado de una manipulación). Volviendo a la secuencia en cuestión, me crearon una distancia el abuso del montaje corto (peaje insalvable a estas alturas en el cine comercial norteamericano) y de los efectos especiales (el furgón blindado acaba volcando de una manera “explosiva”, muy a lo “cine del siglo XXI”: numerosos planos de detalle “espectacularizan”, y perdón si estoy abusando de barbarismos, el batacazo del vehículo). Dicho rápidamente, El tren de las 3:10, de James Mangold, no me parece un western, sino una imitación puesta al día mediante trucos, más bien baratos, del cine comercial dominante.
Esa mala impresión se me hizo más patente a la hora de dibujar a determinados personajes. Por ejemplo, en las primeras secuencias que describen la vida cotidiana del granjero Dan Evans (Bale), hay un momento para mi gusto muy chirriante: en un arranque de sinceridad, Evans le confiesa a su esposa Alice (Gretchen Mol) que no ha terminado de enjugar la deuda que sigue pesando sobre su granja porque destinó una parte del dinero destinado a hacerlo a comprar comida para el ganado; Alice le replica algo así –cito de memoria, pues tan sólo he visto la película una vez— como que debería haberlo consultado con ella antes de haber tomado esa decisión respecto al dinero. Pues bien, con franqueza, esa escena es completamente inverosímil: ninguna mujer de finales del siglo XIX, y además una granjera, se atrevería a discutirle a su esposo, otro granjero de esa misma época, cómo debe administrar la economía hogareña, y probablemente ese mismo granjero, por comprensible que fuera, acabaría abofeteándola ante semejante intromisión. Naturalmente que habrá quien diga que los personajes de un relato de ficción no tienen por qué hablar y comportarse exactamente igual que las personas de la época retratada, que existen determinadas licencias artísticas de cara a la elaboración de una determinada dramaturgia comprensible para el espectador actual; estoy de acuerdo, pero no hasta el punto de que los personajes hablen y se comporten como si fueran personas de la actualidad; desde este punto de vista, El tren de las 3:10 chirría, y mucho, porque ver y oír a personajes de la época en la cual transcurre el relato moverse y hablar como personas de principios del siglo XXI me parece un mecanismo de identificación con el espectador actual excesivamente forzado, demasiado “familiar”, y en consecuencia el resultado es artificial e impostado.
Por desgracia, no es el único apunte “actualizado”, o “puesto al día”, que da al traste con la consistencia dramática de El tren de las 3:10. Pienso también en el penoso personaje de Charlie Prince (Ben Foster), la mano derecha de Ben Wade, descrito como un sádico insensible cuya homosexualidad y su inclinación amorosa hacia Wade están demasiado puestas en primer término del relato (asimismo, la afectada interpretación de Ben Foster tampoco ayuda demasiado a humanizar el personaje). No es la primera vez que en el contexto de un western se introducen connotaciones homosexuales o referencias a la condición de tal de algún personaje; pienso, sobre todo, en la magnífica El hombre de las pistolas de oro (Warlock, 1959, Edward Dmytryk), en la cual el cojo Tom Morgan (Anthony Quinn) seguía fielmente al pistolero Clay Blaisedell (Henry Fonda) porque este último era, en opinión del anterior, “el único hombre que nunca me ha llamado cojo”. Pero, definitivamente, el tiempo de las sutilezas parece haber pasado a mejor vida. Aquí, el dibujo de la atracción homosexual que Charlie siente hacia su jefe está visualizado en una secuencia que roza el ridículo: Ben Wade se detiene en el saloon del pueblo, cerca del lugar donde han asaltado el furgón blindado, y se toma un whisky mientras mira con avidez las carnes apetitosas, hay que reconocerlo, de la cantinera, Emma Nelson (Vinessa Shaw, con lo cual lo de las carnes está plenamente justificado); en un primer plano risible, vemos a Wade desnudando con la mirada a la chica, mientras que a su lado el sibilino Charlie le dice que “puede esperarle él allí todo el tiempo que haga falta…”. El personaje de Ben Wade –por lo demás interpretado tan bien como siempre por Russell Crowe (sus apariciones en pantalla son lo único salvable de la muy convencional última película de Ridley Scott Red de mentiras / Body of Lies, 2008)— todavía aglutina otro apunte de “modernización” particularmente detestable: ese momento en que, tras haber matado a Byron McElroy por haberle recordado su condición de bastardo, exclama: “Hasta los malos queremos a nuestras madres”, execrable apunte de diálogo que parece herencia (una más) de los latiguillos meta-fílmicos a lo Quentin Tarantino. Otro elemento distanciador.
Por otro lado, y dejando ya el tema de esa supuesta “modernización”, o mejor dicho, de esa modernidad mal entendida, creo que El tren de las 3:10 tampoco acaba de funcionar en sí misma considerada. El guión da muchas, muchísimas vueltas, algunas de ellas bastante absurdas: no se entiende, por ejemplo, que Wade y su banda lleven a cabo un ardid para que el sheriff del pueblo y sus ayudantes se larguen pitando hacia el lugar donde los primeros han atracado el furgón únicamente para que el protagonista y sus bandidos puedan entrar tranquilamente en el pueblo… para repartirse el dinero en el saloon, cuando podrían haberlo hecho, con más seguridad, en cualquier otro sitio (parece, por tanto, un mero ardid de guión destinado a facilitar que Wade vaya al pueblo, donde con la ayuda de Dan Evans será detenido); y qué decir del más bien absurdo episodio en el campamento de montaña donde un grupo de ingenieros supervisan la construcción de la vía del tren llevada a cabo, en condiciones denigrantes, por obreros chinos: dejando aparte que hay en esta secuencia otro ridículo apunte “modernizado” (el hijo mayor de Evans, William / Logan Lerman, mira con compasión a un chico oriental de su misma edad que trabaja como un esclavo; esa piedad en el contexto, insisto, de finales del siglo XIX y por parte de personajes de escasa cultura, vuelve a ser inverosímil), la secuencia se distingue por su mediocre construcción dramática (casualmente, los ingenieros también tienen cuentas pendientes con Wade y aprovechan que cae en sus manos… para torturarle con descargas eléctricas) y su mera condición de excusa para introducir más espectacularidad en el relato: en dicho escenario se producirá un par más de tiroteos, acompañados de explosiones de dinamita.
No es de extrañar, en este sentido, que ante tal cúmulo de inconsistencias y despropósitos, el espectador llegue cansado al clímax del relato: la larga situación de suspense en virtud de la cual Evans tiene que trasladar él solo a Wade hasta el tren que conducirá a este último a la prisión de Yuma bajo la lluvia de balas disparadas por Charlie y el resto de los bandidos de Wade. Hay que reconocer, empero, que tanto aquí como, en sus líneas generales, en el resto del film, James Mangold demuestra que sabe rodar y construir una planificación coherente y con sentido. Pero llegados a este punto, el interés de El tren de las 3:10 ya se ha desvanecido casi por completo: frente a algún buen apunte, como el retrato de Evans que Wade garabatea en su cuaderno (donde, se nos dice, el forajido dibuja con gran pericia todo aquello que le gusta), el tópico más siniestro vuelve a hacer aquí su aparición: antes de morir, Evans le confiesa atropelladamente a su hijo que durante la guerra civil se comportó como un cobarde; pero, llegados a en este punto, uno tiene legítimo derecho a preguntarse: ¿y qué?
Appaloosa ya es otra cosa. De entrada, carece de ese sonsonete moderno, o posmoderno, que destroza las buenas intenciones de El tren de las 3:10. Aquí vemos a seres humanos que, como mínimo, parece que hablan y se comportan como personas de la América de finales del siglo XIX; insisto en la cuestión de que las películas no tienen porqué ser lecciones de Historia, o “históricamente correctas”, pero sí en el hecho de que tiene que haber cuanto menos cierta coherencia entre el dibujo de personajes y el contexto en el que desarrollan. Un primer aspecto de Appaloosa que llama la atención (puntualización para posibles quisquillosos: a mí me llamó la atención) es la singularidad de su construcción narrativa. En su primera secuencia, el sheriff de la localidad de Appaloosa y sus ayudantes llegan al rancho propiedad del terrateniente Randall Bragg (Jeremy Irons) para detener a dos de sus hombres, acusándoles de un homicidio; Bragg advierte a los hombres de la ley que su rancho queda fuera de su jurisdicción, y ante la insistencia del sheriff acaba asesinándoles, a él y a los ayudantes, a tiros. Poco después llegan a Appaloosa Virgil Cole (Ed Harris) y su socio Everett Hitch (Viggo Mortensen), pistoleros a sueldo que trabajan dentro de la legalidad (curioso, y paradójico, concepto del oficio de matón), quienes alcanzan un rápido acuerdo económico con las fuerzas vivas del pueblo para que Cole sea nombrado nuevo sheriff y Hitch su ayudante, a cambio de la promesa de librar a Appaloosa de la tiranía de Bragg y sus hombres; dicho y hecho, inmediatamente después de haber acordado las condiciones de su trabajo, Cole y Hitch hacen frente a cuatro hombres de Bragg que están armando bronca en el saloon y les liquidan expeditivamente. A pesar de lo contundente de esta presentación de personajes, por lo demás excelente, la trama de Appaloosa no va a girar en torno al enfrentamiento de los dos bandos presentados, sino que, curiosamente, la lucha contra el terrateniente acaba pareciendo una mera excusa para mostrarnos otras cosas, en particular el dibujo de la relación de amistad y camaradería que vincula desde hace más de diez años a Cole y Hitch. A la confianza total y respeto mutuo que se profesan hay que añadir una singular complementariedad: Cole es más activo y emprendedor (toma la palabra a la hora de negociar y adopta la estrategia a seguir); Hitch, aparentemente más pasivo, es también más reflexivo e incluso más culto que su colega (no por casualidad, su narración en off focaliza en gran medida el punto de vista bajo el cual se narra el film); por ejemplo, cuando Cole necesita completar una frase con la palabra adecuada, es Hitch quien se la proporciona; cuando Cole tiene que hacer frente a cualquier situación violenta de las varias que se producen a lo largo del relato, Hitch siempre está detrás suyo respaldándole.
La segunda singularidad que otorga una personalidad propia a la película es la presencia de un inesperado personaje femenino que no sigue los cauces habituales, por más que al principio esté presentado, engañosamente, como una figura estereotipada. Me refiero a Allison French, la cual se instala en Appaloosa poco después de que lo hayan hecho Cole y Hitch, contratándose como pianista del saloon. Los modales refinados y un tanto remilgados de Allison, que en un primer momento parecen contrastar con los de los duros Cole y Hitch (en particular del primero: la primera vez que conversan los tres, mientras desayunan, Cole se pregunta en voz alta si Allison no habrá sido en el pasado… prostituta), son en realidad una frágil apariencia bajo la cual se esconde una mujer procaz y sexualmente muy activa, una suerte de depredadora que se va arrimando a todos los hombres con una cierta posición de poder que encuentra en su camino: primero a Cole, que es el sheriff de Appaloosa; luego, se insinúa abiertamente a Hitch porque, tal y como dice este último más adelante, necesita un “recambio” para el caso de que Cole muera durante el desempeño de su peligrosa profesión; a continuación, tras ser secuestrada por el pistolero a sueldo Ring Shelton (Lance Henriksen) que ha sido contratado por Bragg, también se acuesta con él, por si las moscas…; y, finalmente, tontea con el mismísimo Bragg después de que éste último se haya librado de la prisión y regrese a Appaloosa para instalarse allí. Allison es una superviviente nata, una mujer que usa “armas de mujer” con tal de sobrevivir en un contexto violento donde los hombres usan “armas de hombre”. La personalidad de Allison contrasta con la de Katie (una fugaz Ariadna Gil), la prostituta “oficial” de Appaloosa que se acuesta esporádicamente con Hitch, por más que este aspecto esté poco trabajado: el contraste entre la puta profesional, que ofrece su sexo a cambiose dinero, y la puta, digamos, “vocacional”, que en el fondo hace lo mismo pero buscando a la vez la apariencia de respetabilidad social que proporciona una relación de pareja estable. Contra todo pronóstico, resulta un acierto la elección de una actriz tan extraña como Renée Zellweger para interpretarla: el físico poco convencional e incluso un tanto desagradable de la intérprete casa a la perfección con la heterodoxia de su personaje.
Antes he mencionado la palabra supervivencia. En gran medida, ésta es la que mueve a todos los personajes: a Cole y a Hitch, yendo de pueblo en pueblo para que les contraten como como “pacificadores” profesionales; a Allison, como ya hemos visto; a Bragg, que se va adaptando a las circunstancias, primero como poderoso granjero y, aprovechando sus contactos nada menos que con el presidente de la nación, como no menos poderoso ciudadano de Appaloosa; al pistolero Ring Shelton, evidentemente; incluso al muchacho que trabaja para Bragg y que, temeroso de que todo acabe al final en una gran matanza, decide denunciar a su jefe a la justicia por el asesinato del primer sheriff de Appaloosa y sus ayudantes, para luego poner pies en polvorosa después del juicio que condena a Bragg…
Appaloosa es una muy agradable “película de resistencia”, absolutamente a contracorriente de las modas que imperan actualmente en el cine comercial norteamericano, a la que si se le tuviera que reprochar algo sería, únicamente, que la apuesta que hace en materia de puesta en escena sea, a pesar de su excelente solidez, demasiado deudora de patrones narrativos tradicionales. Dicho de otro modo: no trato de decir que Appaloosa me parezca demasiado “clásica” ni nada por el estilo, sino que creo que la radicalidad de su propuesta, entendida siempre dentro del contexto actual del cine contemporáneo, hubiese resultado más expeditiva en el supuesto de que Ed Harris, director, se hubiese planteado la posibilidad de enriquecer el lenguaje cinematográfico del western y llevarlo un poco más allá, como sí logró hacerlo, a mi entender, Clint Eastwood. Ello no desluce ni desmerece la calidad del resultado: basta con ver el magnífico provecho sacado de la dirección de actores (todos magníficos, incluido claro está el propio Harris) o el planteamiento y resolución de los momentos de violencia, secos y cortantes, que por sí solos acreditan el estimulante carácter singular que atesora el film.
Comentarios
Por lo general. "El tren de las 3:10" está muy bien considerada. En estos casos, ¿llegás a dudar de tu criterio, de que, a lo mejor, te has equivocado, o mantienes firme tu opinión?
Un saludo.
Ambas cosas, amigo Int, ambas cosas.
Por un lado, siempre pienso que, en efecto, si a tanta y tanta gente le ha gustado, simplemente se debe a que yo soy tonto y no he entendido ni jota. Pero, por otro, pienso sencillamente que cada cual ve "su" propia película en un momento dado y que en el fondo pueden haber criterios parecidos, pero nunca, nunca, idénticos. Todo eso no quiere decir que, dentro de unos años, vuelva a ver "El tren de las 3:10" de James Mangold y entonces pase a gustarme; naturalmente que puede ocurrir, porque las personas cambiamos, los criterios también lo hacen y no siempre se ven las cosas de la misma manera. Pero estate seguro de que dudo siempre de mi criterio, y eso no me parece nada raro, sino perfectamente normal, natural incluso. Es más, lo que me parece antinatural es estar siempre absolutamente seguro de lo que se piensa, pues todas las monedas tienen dos caras y cualquier cosa, no sólo el cine, puede verse desde muchos, muchos puntos de vista, y probablemente, si no todos ellos, la mayoría perfectamente válidos.
Un saludo,
Tomás Fernández Valentí.
Priméramente felicitarte por esta iniciativa tán interesante,ya que los seguidores de Dirigido y especialmente de ti,entre los que me encuentro,echabamos en falta que comentases peliculas que en la revista no hacias.
En cuanto a "El tren de las 3.10",yo si que tenia ciertas esperanzas puestas en ella,teniendo en cuenta,la excelente película de la que es remake,los actores,y aunque en un principio el director no pareciese el mas idoneo,tenia en su haber una más que apreciable película,"Identidad".
La ví antes de que se estrenase en España,por lo que tenia la mirada "limpia" de cualquier crítica,y la verdad es que me decepciono bastante.Es cierto que el personaje de Ben Foster esta bastante mal dibujado,y que el actor esta bastante pasado,nada raro para el que hubiese visto sus interpretaciones en Hostage y Alpha dog,aunque sigo pensando que es un buen actor que en manos de un director que sepa controlarle hara una gran interpretación.
En cuanto a Appaloosa,estoy esperando a verla en V.O,ya que por desgracia en la ciudad en la que yo vivo,Bilbao,es imposible disfrutar de cualquier película en V.O,salvo la "turco-chipriota" de turno...
Entre eso y la cada vez mayor afluencia de gente impresentable a las salas de cine se le quitan a uno las ganas de ir...luego diran que ha descendido el número de espectadores...así que esperare a que salga en DVD en EE.UU.
Siento haberme desviado un poco del tema....pero me ha servido para desahogarme un poco,jeje.
Un saludo.
Criticas a 3:10 por su "ahistoricismo" con perdón. Cosa con la que estoy de acuerdo, además de ser una simple película de acción ambientada en el oeste. Por lo menos a mí me entretuvo, y ya es algo. Y por el contrario crees que Renee Zellwegger es un personaje acertadísimo. Yo ví sin embargo una especie de Bridget Jones con botox y nada consistente. Me provocó más de un aspaviento en el cine. Y Ed Harris, en mi opinión, ha estado más brillante en otras películas (como actor, y desde luego como director). Además, la ambientación de Apaaloosa me pareció ínfima, digna de un spaghetti-western pasado de moda. Las barbas y pelucas postizas se veían a la legua. Y ese pseudo-duelo en en aquel pueblo mexicano... Lo siento, creo que has criticado con parcialidad ambas películas, destacando sólo lo malo en la primera, y lo (según tu criterio, respetado por mí hace tiempo) destacable en la segunda. Un saludo.
Respuestas para Borja y Antonio:
Gracias, Borja, por tu saludo. Estoy de acuerdo en que Ben Foster no es un mal actor y que ha estado mejor en otras ocasiones, como las que mencionas, pero creo que aquí está desafortunado, si bien es posible que ello se deba en parte al planteamiento que se hace de su personaje ya desde el guión. Este blog está para eso, para desahogarse, siempre y cuando no olvidemos que de lo que se trata es de hablar de cine y disfrutar con ello.
Gracias a ti también, Antonio, por participar. Creo que en "Appaloosa" es más acertado el personaje encarnado por Zellweger, una heroína bastante atípica (y, ¿por qué no decirlo?, bastante zorrona), que la actriz que la interpreta, la cual nunca ha sido santo de mi devoción salvo en contadas ocasiones. En cuanto al tema de la ambientación del film, sospecho que es más un problema de presupuesto que de otra cosa; pero, a diferencia de "El tren de las 3:10", los personajes no me dieron sensación de falsedad: puedo creerme en un momento dado que sean personas de la América de finales del siglo XIX, cosa que no me ocurrió con la otra, que me pareció impostada y demasiado "moderna". Puede que James Mangold tan sólo quería hacer un film de acción, y desde ese punto de vista te aseguro que a mí también me entretuvo, pero creo que podía haber sacado mucho más jugo sin por ello perder ni un gramo de entretenimiento. No te creas tampoco que me gusta criticar las películas en función de su "rigor histórico" ni nada por el estilo, pues no creo que el cine sirva para enseñar Historia; se trata, más bien, de una cuestión de tonalidad dramática. ¿Que he criticado ambas películas con parcialidad? Desde luego: la opinión nunca es imparcial, o bien nunca lo es al cien por cien, pues hay en ella unos componentes de subjetividad y de personalidad que le son inherentes. ¿Que, por tanto, puedo haberme equivocado? Naturalmente; porque se trata solamente de mi opinión, tan buena (o mala) como la de cualquiera, siempre y cuando esté razonada. Como ya le contesté a otro lector en otro lugar de este blog, puede que dentro de unos años vuelva a ver ambos films y me parezcan otra cosa completamente diferente. Y, por favor, no te disculpes, que discrepar es bueno, sano y saludable. Vuelve por aquí siempre que quieras.
Un abrazo para los dos, y hasta pronto.
Tomás.
Saludos Tomás. Ante todo felicitarte por tu labor como crítico y ensayista en las que son a mi entender las dos mejores (y complementarias, que es lo más importante) revistas de cine del mercado. Dejando de lado que mis gustos coinciden en un gran porcentaje con los tuyos (salvo tu aversión a Tarantino y un cierto desdén hacia el cine de evasión) me parece que tu manera de analizar tremendamente útil en aquellos que aún no "controlamos" aún todos los aspectos a criticar de una película. En definitiva, que no sólo haces amena la lectura sino que, hablando en plata, se aprende un huevo contigo, y eso es difícil en un crítico de cine, con la pedantería que hay por ahi...
En cuanto a la nueva entrada, no he visto Appaloosa, y ciertamente, no me suscita demasiado interés por mi poca afición al western, pero sí le eché un ojo este verano a El tren de las 3:10, y, si bien es cierto que es más cinta de acción que Western, me parece un producto escapista de cierta calidad, bien facturado e interpretado, lo cual no es moco de pavo en los tiempos que corren para el cine de masas (que no es Max Payne, vamos). Estoy, no obstante, de acuerdo contigo en las incoherencias históricas, sobre todo en el comportamiento del personaje interpretado por el magnífico Christian Bale (mejor en El caballero oscuro, la mejor cinta de superhéroes de la historia en mi opinión). Más cosas: he aprovechado el AVE Málaga-Madrid esta mañana para leerme la primera parte del estudio de Eastwood, y dejando claro de antemano que me ha parecido magistral, dos pequeñas críticas: sé que el análisis es acerca de su carrera como director, pero como actor estuvo aún más minusvalorado si cabe, a mi juicio sin razón (especialmente en su madurez) y no hubiera estado de más un pequeño apoyo por tu parte en este aspecto (si es que como yo le consideras un buen actor, imagino que sí). El otro tema es el de la inefable "El principiante", a la cual dejas demasiado bien (aún corrigiendo el artículo de 1991), ya que me parece su peor película junto a Firefox (Licencia para matar, por el contrario, me parece bastante correcta).
Bueno, tengo muchísimas cosas que comentarte y de las cuales me encantaría leer tu respuesta, pero como tampoco es plan de ponerse pesado, hasta aquí te dejo mi primer comentario, muchas gracias Tomás, y un saludo, sigue así.
P.D: No sé si la obra maestra de Michael Mann, ha pasado ya por tu magnífica sección Cult Movie. Si lo ha hecho, te agradecería que me dijeras el número (compro la revista desde 2003, así que pudo publicarse antes). Si no, y aprovechando que te leí que la volviste a ver hace poco, animarte a escribir sobre ella (se trata de una de mis 10 películas favoritas). Muchas gracias y un abrazo.
La obra maestra a la que hago referencia es Heat, leve lapsus. Te lo aclaro porque sé que para ti es mejor Collateral, que me parece espléndida también, aunque creo sinceramente que la cinta con Pacino y De Niro es una maravilla del séptimo arte. Un saludo y gracias otra vez.
Totalmente de acuerdo con Carlos respecto a dos puntos: el artículo de Clint Eastwood, en la línea de Tomás (espléndido), y creo que aciertas en señalar que "Firefox" es la más floja junto a "El principiante". "Licencia para matar" está en en ese grupo de "reagados" dentro de una filmografía que tiene un nivel altísimo desde "Bird".
Respecto a Michael Mann, que confieso soy un fan, "Heat" sigue siendo su gran película. Carlos, si te interesa especialmente Mann tienes un libro editado por Taschen en castellano que no tiene desperdicio y te emplazo a que eches un vistado a un especial que hicimos en www.cinearchivo.com (ir a buscador y escribir Michael Mann, y están artículos de cada una de sus pelis). Por cierto, Tomás tiene magníficos escritos en www.cinearchivo.com (especialmente me gusta el de "El viento y el león" de John Milius, del que se ha hablado en este blog).
Saludos para todos
Carlos, para tu comodidad, este es el enlace directo al magistral artículo de Tomás de "El viento y el león":
www.cinearchivo.com/site/Fichas/Ficha/FichaFilm.asp?IdPelicula=69002
Y el de "Heat":
www.cinearchivo.com/site/Fichas/Ficha/FichaFilm.asp?IdPelicula=781&IdPerson=15996
Muchas gracias Christian por tu respuesta y los enlaces. ¿Me podrías decir el título del libro sobre Mann? lo busco inmediatamente. Saludos.
Hola Carlos:
Todos los datos están dentro de la ficha de Michael Mann, comentario incluido.
www.cinearchivo.com/site/Fichas/Ficha/FichaPerson.asp?IdPerson=15996
Seguramente puedas encontrar el libro en las siguientes direcciones:
www.casadellibro.com
www.lacentral.com
Son de Barcelona, pero deben servir para toda España. La verdad es que vale mucho la pena el libro,
con una iconografía espectacular y unos textos cuidados al máximo.
saludos
Respuesta para Carlos Mira:
¡Pardiez! Antes de que te contestara nada, lo ha hecho en parte, y muy completamente, el amigo Christian Aguilera (gracias, Christian).
Pues mira, Carlos, por increíble que parezca, no tendrás que esperar demasiado para ver "Heat" en la sección Cult Movie de "Imágenes de Actualidad"... porque es el título que ocupa la sección del próximo número. Es verdad que me sigue gustando más "Collateral"; pero, si bien hay algún aspecto de "Heat" que no me termina de convencer, es más de guión que otra cosa: ya lo leerás en la revista.
Evidentemente, "El tren de las 3:10" tampoco me parece un bodrio tipo "Max Payne" (veo que el film de James Mangold ha gustado mucho más de lo que yo mismo me creía...); por cierto, no creo que esté en contra del cine de evasión, sino en contra del cine de evasión... malo; te aseguro que también me gusta ir al cine a divertirme, pero asimismo me gusta que la diversión sea de calidad. Ahora bien, ¿qué es "diversión de calidad"? Seguramente habría que abrir otro blog entero sólo para intentar contestar esa cuestión... y probablemente nadie estaría tampoco de acuerdo.
Respecto al estudio de Clint Eastwood, es verdad que "El principiante" ha perdido puntos respecto a la primera vez que la vi, pero "Licencia para matar" no me termina de convencer, a pesar de que las actuales ediciones en DVD permiten verla en versión íntegra y algo sí que mejora. Aún así, me atrevería a decir que Eastwood nunca ha dirigido nada que sea un cero absoluto, ya que hasta "Firefox" tiene algún momento aislado o algún apunte de interés, o por lo menos a mí me lo parece. ¡Ah!, también creo que su trabajo como actor quizá ha sido demasiado subvalorado, si bien pienso que con los años sus interpretaciones han ganado en matices, algo que al principio no tenía, o no se le notaban tanto.
Un saludo,
Tomás.
Magnífica la crítica de "El viento y el león" para Cinearchivo, Tomás. Me han entrado unas ganas locas de correr al FNAC más cercano a ver si la tienen.
Por cierto, ¿se ha llegado a hacer en "Dirigido" algún estudio sobre John Milius? Si es así, me gustaría recuperarlo. Es un guionista/director que siempre me ha encantado, sobre todo por su maravillosa versión de "Conan el bárbaro" (y pensar que quieren hacer una nueva con Brett Ratner de director... ¡buffff!).
¡Coño, Tonio! (perdón: quería decir !Ave María Purísima, Tonio!). ¡Menudo susto me has dado! ¡Brett Ratner haciendo la nueva versión de "Conan el bárbaro"! (y eso que su "X-Men" tampoco me pareció tan malo, aunque inferior a los de Bryan Singer; y a "El dragón rojo" no le faltan buenos defensores). Es una terrible noticia, si se confirma; creía que iba a hacerla Howard McCain, el de "Outlander" (éste sí que sí), que según parece está preparando el guión. Nunca se ha hecho un estudio de John Milius en "Dirigido por", salvo un lejano artículo de los primeros años de la revista donde se hablaba únicamente de sus dos primeras películas, las únicas que tenía hechas por aquel entonces, "Dillinger" y "El viento y el león". Quizá se podría intentar hacerlo cuando se haga el nuevo "Conan", aunque el gran problema, ya sabes, es que Milius no ha vuelto a hacer cine en años y no hay noticia de que vaya a hacerlo. Creo que encontrarás fácilmente "El viento y el león" en DVD; si no, siempre puedo dejarte mi copia.
Un saludo,
Tomás.
Pues eso se comenta por Hollywood, Tomás. Parece que Ratner es uno de los más firmes candidatos para recuperar el personaje en la gran pantalla. Me pareció muy deprimente leer la noticia, la verdad, sobre todo porque Milius tiene escrito el guión de "Rey Conan", que bien podría hacer todavía Schwarzenneger...
También he leído que Milius está preparando nueva película, "Jornada del Muerto", una especie de neowestern con uno de los luchadores de la WWE de protagonista. Veremos.
Yo tengo ganas de que se publique el último libro de Carlos Aguilar, que es presisamente sobre Clint Eastwood.
Buenas tardes Tomás.
La verdad es que esperaba impacientemente el estreno de estos dos westerns, sobretodo el de "El tren de las 3:10" (en gran parte debido al retraso ¡de más de un año! de su estreno en España). El western siempre ha sido mi género favorito (a pesar de que casi todos los espectadores de mi generación lo desprecian abiertamente), por lo que siempre estoy dispuesto a esperar la llegada de una nueva joya. Sin embargo creo que esto no ha sucedido últimamente: en mi opinión los mejores westerns de los últimos años siguen siendo "Open Range" (algo perjudicada por su generoso metraje, pero que cuenta con un duelo final que merece pasar a la historia) y la bellísima "El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford".
Aunque no creo que "El tren de las 3:10" sea una mala película (la excelente pareja protagonista logra buenos momentos como la conversación en el hotel, justo antes del final) la verdad es que estoy de acuerdo con lo que dices sobre su montaje excesivamente corto (sin duda el gran mal del cine actual). Además yo añadiría a los defectos de la cinta algunos molestos toques de "spaguetti western", como una a veces molesta banda sonora al estilo Morricone.
Por otro lado "Appaloosa" me ha supuesto una relativa sorpresa. Lo que más me gustó fué la excelente puesta en escena de Ed Harris: planos largos, un buen uso de la pantalla panorámica y una excelente fotografía, es decir un lenguaje visual clásico y apropiado para el género. A ratos la manera de filmar incluso me recordó (ligeramente y salvando las enormes distancias) a los últimos westerns de Hawks, más que nada por su sencillez y precisión. También me pareció brillante el trabajo de sus dos protagonistas, unos excelentes Harris (¿como es posible que este hombre aún no tenga un Oscar?) y Mortensen. Sin embargo me parece que la cinta tiene unos defectos que le impiden ser una gran película: creo que algunas situaciones estan desaprovechadas (por ejemplo el episodio con los dos protagonistas conviviendo a la fuerza con los pistoleros a sueldo, y bajo el asedio de los indios, que podría haber tenido mucha más tensión) y la presencia de Renée Zellwegger me resulta molesta (también era él único aspecto negativo de la excelente y reivindicable "Cinderella man"). Pero repito, el trabajo en la dirección de Harris me ha gustado mucho, sobretodo en las secuencias iniciales o en aquellas cerca del final que muestran a Mortensen vigilando a Zellwegger y tomando su drástica decisión.
Por cierto, y ya que hablamos de westerns. Hace unos años leí en la web de miradas de cine unas entrevistas realizadas a tí y a Antonio José Navarro. En ellas se decía que vosotros dos preparábais un libro sobre el western. ¿Qué ha sido de él?
Buenas noches, Pedro:
En efecto, yo también incluiría sin dudarlo a "Open Range" y "El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford" entre las mejores contribuciones al western de estos últimos años. También estoy de acuerdo en que Renée Zellweger conseguía sea ella sola lo peor de "Cinderella Man", que por otro lado es lo mejor que haya hecho nunca Ron Howard junto con, mira por donde, otro western, "Desapariciones", que a mí siempre me ha hecho cierta gracia, y también fue muy maltratado por venir firmado por él.
Es verdad que Navarro y yo venimos trabajando en un libro sobre el western desde hace tiempo, pero compromisos varios nos han obligado a posponerlo por el momento, pero sólo por el momento.
Un saludo, y hasta pronto.
Tomás.
A mi personalmente me gusto Apalossa, pienso que es una buena pelicula con un buen guion, unas interpretaciones magnificas sobre todo Mortensen y Irons y no solo en la parte dramatica si no que tambien en lo relacionado en las acciones y movimientos fisicos (como utilizan los objetos ya sean sombreros,pañuelos,escopeta o una simple lanza). La direccion me parece correcta sin mas, lo cual no es malo aunque tampoco consigue sacarle todas las posibilidades a la pelicula. coincido con lo de la Zellweger, es un error total, porque el personaje es muy rico y una actriz mas apropiada le hubiera dado muchos mas matices al personaje. coincido Open Range es una muy buena pelicula. tambien me gusta mucho aunque tiene irregularidades en su desarrollo, sobretodo en su primer tercio Wayat Earp de Lawrence Kasdan.
Un saludo. y perdonar por mi gramatica.
Pues no del todo casualmente, yo he visto juntos estos dos "western" en apenas dos días, y no puedo estar más de acuerdo con tus comentarios (que celebro haber encontrado). Appaloosa me parece mucho más adulta y mucho más original (por ponerle un pero, yo hubiera preferido que Bragg ganara el duelo final, pero el que eso no ocurra tiene su lógica). "El tren..." se pierde intentando "entretener", ser espectacular... y el poco crédito que pudiera tener lo pierde en las tracas finales, un "más difícil todavía" (con los buenos invulnerables a miles de balas hasta el justo momento en que quiere el guionista) muy aburrido, la verdad. Dos cosas comparando ambas películas; por un lado lo que comentabas de las escenas de violencia; en "El tren..." más que escenas de violencia son escenas de acción (aunque haría una excepción: el balazo a Peter Fonda; la idea de que lo cure un veterinario no está mal, pero hace pocos días la vi tal cual en un western mucho más interesante: "El día de los forajidos", de A. de Toth). La falta de énfasis en Appaloosa creo que gana la partida; el balazo en la pierna de Cole duele mucho más.
Por otro Appaloosa es una idea nueva; una adaptación, pero una idea nueva; "El tren" es un remake, pero como remake, un poco absurdo; en una película con tan pocos puntos de contacto con el original, si no hubieran dicho nada no creo que nadie los hubiera acusado de plagio, pero una vez que asumen la presunta "herencia" del original, llama la atención que el resultado esté tan alejado en intenciones y carácter. No porque sea peor, sino porque es algo que apunta a sitios totalmente distintos (y eso va contra la película, porque esas "dianas" son mucho menos interesantes en la última versión). Es como si inicialmente hubieran querido hacer una cosa y les hubiera ido saliendo otra completamente distinta...
Pido perdón si me he explayado demasiado, pero teniendo las pelis tan recientes...