“007: QUANTUM OF SOLACE”: LA DESPERSONALIZACIÓN DE JAMES BOND

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    Lo he dicho (y escrito) en más de una ocasión, pero vuelvo a repetirlo: no soy un incondicional de la serie de películas dedicadas al agente secreto inglés con licencia para matar James Bond 007, pero tampoco de los que arrugan la nariz ante ellas. Las considero, en sus líneas generales, producciones por encima de la media dentro del macro-género del así llamado “cine de acción”; y a nivel más específico, hay una por cada actor que ha interpretado al personaje creado por Ian Fleming –Sean Connery, en James Bond contra Goldfinger (Goldfinger, 1964, Guy Hamilton); George Lazenby, en 007 al servicio secreto de Su Majestad (On Her Majesty’s Secret Service, 1969, Peter Hunt); Roger Moore, en La espía que me amó (The Spy who Loved Me, 1977, Lewis Gilbert); Timothy Dalton, en 007 licencia para matar (License to Kill, 1989, John Glen); Pierce Brosnan, en Muere otro día (Die Another Day, 2002, Lee Tamahori); Daniel Craig, en 007: Casino Royale (Casino Royale, 2006, Martin Campbell)— que me parece muy digna de estima.

    Esta introducción me ha parecido necesaria dado que, a continuación, diré que la nueva entrega de la serie, 007: Quantum of Solace (Quantum of Solace, 2008), me parece el inicio de la despersonalización del personaje (además de una producción cinematográfica, en sí misma considerada, harto discutible). Comprendo que puede parecer un purismo por mi parte, como si fuese un admirador ciego e irreductible de lo que ha sido la saga 007 en el cine; por eso he querido dejar claro desde el principio que, primero, no soy un fan (tampoco un detractor); y, segundo, que tampoco me considero un inmovilista. Precisamente una de las cosas que más me gustaron de la anterior entrega de la serie fue la inteligente renovación de contenidos llevada a cabo por sus responsables a raíz de la incorporación a la serie de un nuevo y excelente actor, Daniel Craig. 007: Casino Royale era a la vez tradicional e innovadora; conservaba todos los principales atributos de la saga Bond, y al mismo tiempo sabía poner al día al personaje mediante un incremento de la violencia y una caracterización más dura y sombría del protagonista, a lo cual ayudaba, y no poco, tanto aquí como en 007: Quantum of Solace, la interpretación de Craig.

    007: Casino Royale, una de las mejores películas de la serie (en más de un sentido, la mejor), era un modelo a seguir. Sin embargo, en 007: Quantum of Solace, la cosa va por otros derroteros. En vez de potenciar o intentar establecer variantes de las inteligentes innovaciones introducidas por el film de Martin Campbell, la nueva película, inesperadamente firmada por un realizador con cierta pátina “autoral” como es Marc Forster, se ha limitado a potenciar la “modernización” del personaje en detrimento de la tradición instaurada por las más de veinte películas que la preceden, incluyendo aquí hasta el famoso “Bond pirata” que fue Nunca digas nunca jamás (Never Say Never Again, 1983, Irvin Kershner). Y eso me parece un grave error, habida cuenta que el resultado final hace gala de una llamativa, ergo lamentable, ausencia de personalidad. Dicho de otro modo, en 007: Casino Royale la modernización del personaje conservaba los atributos que lo diferencian de otros héroes del panorama del cine de acción; en cambio, en 007: Quantum of Solace, la tradición de la saga está tan en segundo término, en beneficio de la consolidación del personaje de Bond como, aseguran, “un héroe del siglo XXI”, que por el camino ha perdido casi todo su sabor. Si el protagonista del film de Marc Forster se llamase, por ejemplo, “el agente secreto Smith”, lo que explica el argumento no cambiaría básicamente en nada. Insisto: no es una cuestión de conservadurismo o inmovilismo, sino de estilo y coherencia.  

    Una cuestión que puede ser polémica –y aquí mi amigo de Los Ángeles Josep Parera, que ya me lo había advertido hace unos días, se va a reír— es la adopción que en 007: Quantum of Solace se lleva a cabo del estilo de secuencias de acción puesto de moda, exitosamente, por las tres películas dedicadas al agente secreto norteamericano Jason Bourne, protagonizadas por Matt Damon y basadas en sendas novelas del malogrado Robert Ludlum: El caso Bourne (The Bourne Identity, 2002, Doug Liman), El mito de Bourne (The Bourne Supremacy, 2004) y El ultimátum de Bourne (The Bourne Ultimatum, 2007), estas dos últimas firmadas por el británico Paul Greengrass, principal responsable del estilo al que me refiero, caracterizado por una estética “sucia”, casi documental, con abundante cámara en mano, planificación muy corta y montaje muy rápido. Cierto: ya he dicho en alguna ocasión que esta manera de resolver las secuencias de acción no me gusta porque me parece confusa, atropellada y más bien aburrida, por ininteligible (con independencia de que haya realizadores que también lo hagan de esta manera, y además muy bien, como es el caso de Michael Mann o el Christopher Nolan de El caballero oscuro / The Dark Knight, 2008). Pero la cuestión no es esa: la cuestión es porqué ahora las películas de James Bond tienen que parecerse a las de Jason Bourne, cuando pienso que el “estilo Bourne” ya está bien para las películas de Bourne; que Bond tenía (tiene) su propio estilo, y no necesita adoptar otros, al igual, pongamos por caso, que los films de Indiana Jones, los de la serie Jungla de cristal o incluso los de Arma letal tienen su propio estilo. A cada cual lo suyo. Que “una película Bond” parezca ahora “una película Bourne” es tan ridículo como si la cuarta aventura cinematográfica de Bourne, que ya está en preparación, pareciese “un Indiana Jones”. Debe ser una ingenuidad por mi parte, pero creo que lo bonito es la variedad de estilos, y no que todos tiendan a unificarse en uno.

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    Dejando aparte la “cuestión Bourne”, creo que, por otro lado, 007: Quantum of Solace no termina de funcionar en sí misma considerada. De entrada, la trama es una de las menos elaboradas e interesantes de las últimas aventuras para el cine del agente secreto con licencia para matar, además de un mero refrito de situaciones planteadas en anteriores títulos de la serie. Que Bond actúe motivado por la venganza ya estaba planteado, y mejor explicado, en 007 licencia para matar; hasta el guiño directo a James Bond contra Goldfinger, el cadáver de la pobre agente Fields (Gemma Arterton) ahogada en petróleo, que hace referencia a la famosa imagen de la chica asesinada por asfixia cutánea cubriendo su cuerpo desnudo con pintura de oro, tiene aquí tan poca gracia que casi podrían habérselo ahorrado. Dominic Greene, el villano de la función, carece de relieve, e incluso un buen actor como su intérprete, Mathieu Amalric, está aquí francamente mal: Amalric no se cree el papel, engrosando así la nada ilustre relación de los peores villanos de la saga, encabezada por el nefasto Christopher Walken de Panorama para matar (A View To a Kill, 1985, John Glen) o el ridículo Jonathan Pryce de El mañana nunca muere (Tomorrow Never Dies, 1997, Roger Spottiswoode). Hasta las “chicas Bond”, la vengativa Camille (Olga Kurylenko) y la ya mencionada agente Fields, son aquí más prescindibles que nunca: sin ellas, la trama quedaría exactamente igual (por otro lado, es bastante absurdo que los jefes de 007 le envíen, para convencerle de que regrese a su cuartel general, a una agente tan inexperta y de la cual, se dice, “trabajaba en los archivos”, como Fields, lo cual además choca de frente con el pretendido afán de “realismo” que sus responsables pretenden inyectar a este nuevo Bond; dicho sea de paso, también me pregunto qué necesidad hay de que un personaje tan fantástico como el del agente 007 sea “realista”: por qué se considera que la mejoría de la serie, como si ésta estuviese enferma, aquejada de un “exceso de fantasía”, pasa por su curación mediante la inyección de una sobredosis de “realismo”: por qué se cree a pies juntillas que, en cine, cualquier cosa es mejor si es, o parece, “realista”: por qué el sello “realista” siempre equivale en cualquier película a “bueno”, “mejor” o “de calidad”). 

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    Buena prueba de que la trama del film no da para mucho reside en un par de datos. El primero, que 007: Quantum of Solace es la película más corta del agente 007 en años, 108 minutos créditos incluidos, dando la sensación de que en el suelo de la sala de montaje pueden haberse quedado bastantes metros de celuloide; no por casualidad, es la más corta desde la que, a mi entender, era la peor película Bond de estos últimos años, la ya mencionada El mañana nunca muere, que duraba 119 minutos; y, aún así, a ratos 007: Quantum of Solace se hace larga, mucho más que 007: Casino Royale… con sus 144 estupendos minutos. En segundo lugar, esa reducción de metraje redunda en beneficio de las secuencias de acción, cierto, pero aún así creo que hay demasiadas: nada más empezar, el film arranca con una persecución automovilística que empieza casi por su apogeo, sin prolegómenos; pero con ello se tiene la sensación, aquí más que nunca, de que los momentos, digamos, “de reposo” son meros paréntesis entre secuencias de acción, y que lo que se nos explica entre “acción” y “acción” carece del menor interés. Aquí es donde, creo, se nota, o mejor dicho, no se nota la mano del director, un despistado Marc Forster que ha acabado siendo una mala elección. Autor de películas de pequeño formato –algunas tan interesantes como Monster’s Ball (ídem, 2001), Descubriendo Nunca Jamás (Finding Neverland, 2004) o Tránsito (Stay, 2005)—, sospecho que Forster se ha visto desbordado por la gigantesca producción que requiere cada film del agente 007, y eso se nota en el resultado final, que parece depender más que nunca de las segundas y terceras unidades. Hay momentos en que se tiene la impresión de que el realizador titular del producto no se aclara con el mismo: por ejemplo, durante la conversación en el puerto del villano Greene con su secuaz boliviano, el general Medrano (Joaquín Cosio), Forster inserta un gratuito plano con la cámara colocada detrás de un enrejado, cuya única finalidad parece ser la de “animar” su aburrida planificación; o el no menos gratuito plano general en semipicado que inserta en la charla en la terraza de Bond con su colega Mathis (Giancarlo Giannini), una imagen puramente decorativa; o la sensación de que no acaba de sacar todo el partido posible a secuencias teóricamente atractivas, pero mecánicamente resueltas: es el caso del momento de suspense en el teatro de la ópera, una bonita idea que Forster resuelve echando mano de un pesado montaje en paralelo; o la pelea final en el futurista hotel situado en medio del desierto boliviano, un formidable decorado del cual tampoco extrae el menor provecho. Por no hablar del recurso a tópicos visuales tan manidos, como los consabidos insertos del público que mira un espectáculo ecuestre tradicional en Siena mientras, en paralelo, Bond persigue a un asesino por calles y tejados.

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    No es de extrañar, en este sentido, que lo que al final acaba funcionando mejor de 007: Quantum of Solace sean, precisamente, sus pocas escenas de “pequeño formato”. Señalo la escena de la pelea en la habitación de un hotel haitiano de Bond contra un sicario con cuchillo, esta sí muy bien planificada y montada, y con un final magnífico: 007 apuñala al sicario en el cuello y lo sujeta por el brazo, esperando fría y pacientemente a que se muera para soltarlo: la escena vale lo que la mirada y gestualidad de Daniel Craig, quien sí tiene claro a su personaje. En particular, el momento de la muerte de Mathis en brazos de Bond y cómo a continuación este último se deshace del cadáver… arrojándolo a un contenedor de basura; “¿Así tratas a tus amigos?”, apostilla Camille, presente en la escena; “No le habría importado”, replica Bond: una buena manera de dibujar el duro estilo de vida del protagonista y de los demás personajes de su entorno profesional. Pero, a pesar de todo esto, el film sabe a poco, y más teniendo en cuenta la excelente impresión dejada por 007: Casino Royale; impresión que, sospecho, habrá sido determinante para mucha gente a la hora de acudir en masa a ver esta nueva entrega.

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    Nota bene: los interesados en leer otra opinión sobre esta misma película, a cargo del amigo Frederic Soldevila, pueden hacerlo en el siguiente enlace:

    http://www.cinearchivo.com/Site/Fichas/Ficha/FichaFilm.asp?IdPelicula=80983.

Comentarios

Hola Tomás.

Bastante de acuerdo con tus apreciaciones sobre el último Bond. A mi personalmente no me ha decepcionado ya que me he encontrado con lo que, más o menos, me esperaba. Es cierto que "Casino Royale" estaba por encima de lo que habitualmente ofrece esta serie, -había más rigor tanto en su planteamiento como en su resolución - y era una más que digna película de acción pero tampoco me pareció tan excepcional como para acudir a ver "Quantum of Solace" con las espectativas excesivamente altas.
Brevemente comentarte que coincido plenamente contigo por lo que respecta a la "debilidad" del villano y de la chica y que la secuencia de la muerte Giancarlo Giannini me pareció el mejor momento de la película.
P.D. Aprovecho para recomendarte, si te apetece y tienes ocasión, que vayas a ver "Las horas del verano" del O. Assayas: Es el mejor estreno que he tenido ocasión de ver los últimos meses.
Saludos.


Hola Tomas,soy Richard de nuevo,gracias por contestar tan pronto,el libro me encanto aunque como tu mismo decias en la presentacion era mas una biografia(interesantisima para el que se quiera acercar al autor y no tenga un gran conocimiento de su figura)que un analisis severo de sus peliculas,hubiera agradecido un poco mas de espacio en este aspecto(se me hizo muy corto).En cuanto a tu critica de "Quantum of solace" estoy bastante de acuerdo(recuerdo que Casino Royale" se me hizo corta y esta que dura 1/2 hora menos se me hizo un poco pesada,la trama me parecio mas endeble y las escenas de llamemoslas "dialogos"una mera excusa de transicion para llegar a las escenas de accion.En lo unico que discrepo es en tu valoracion de la saga bourne,a mi me parecen estupendas las tres,sobre todo"El mito de Bourne".Voy a seguir atentamente este blog,espero que podamos seguir en contacto,saludos.


Buenos días, y respuesta conjunta, para Lluis y Richard:
Comprendo, Lluis, que una película pueda decepcionar o no en función de la expectativa que uno tenga hacia ella, y en este caso concreto depende de hasta qué punto a uno le interesen, o simplemente le diviertan, las películas de James Bond. Tomo nota del Olivier Assayas, un film que todavía tengo pendiente de ver estos días; el único Assayas que he visto hasta la fecha es "Demonlover", y lo cierto es que me pareció bastante interesante. Assayas es, ahora mismo, uno de los totems de la crítica, y resulta inevitable hablar de él como si de una referencia se tratase.
Mucha gente, Richard, me ha comentado que les hubiese gustado leer más análisis en el libro de "Martin Scorsese", pero el formato y la extensión estaban previamente decididos por cuestiones de política editorial, y precisamente procuré tomarme esos márgenes como un desafío, dado que hasta ese momento no había hecho un texto introductorio de esas características. Espero, a pesar de todo, haber conseguido meter algunas ideas, ni que sea apuntándolas. No eres el único, tampoco, que me comenta que le gustan las películas de Jason Bourne. No estamos de acuerdo en eso, pero quizá sí en el hecho de que el estilo Bourne está bien para las películas de Bourne, mientras que las de Bond (gusten o no, esa es otra cuestión) siempre han hecho gala de su propio estilo, sin necesidad de adoptar el estilo de sus, digamos, "competidores" dentro del cine de acción (y al margen, como apunta Frederic Soldevila en su reseña para Cine Archivo, cuyo enlace está al final de la mía, de que la serie Bond siempre haya recibido algún que otro contagio del cine del momento, pero siempre conservando su esencia).
Gracias a los dos por participar y un fuerte abrazo.
Tomás.


Antes que nada debo expresar mi alegría al descubrir este blog, cuya aparición esperaba desde hacía tiempo. Tomás Fernández Valentí es mi crítico de cine favorito, y no porque sus gustos personales sean parecidos a los míos (que lo son) sino porque siempre argumenta sus opiniones con brillantez. Desde hace años sigo asiduamente sus críticas, tanto en la revista Dirigido por... como en Imágenes de actualidad (con esa magnífica sección "Cult Movie"), además de en su espléndido libro "Frankenstein. El mito de la vida artificial", coescrito junto con el siempre brillante Antonio José Navarro (libro que, por cierto, me fue de mucha ayuda cuando, hace un par de años, escribí un breve trabajo sobre Frankenstein para la universidad. ¡Gracias Tomás!).
Centrándome en "Quantum of solace" debo admitir sinceramente que siempre he sido un admirador de la serie Bond. "Casino Royale" me pareció una de las mejores de la saga, e incluso una de las mejores películas de los últimos años; no me extrañaría que con el tiempo acabe convirtiéndose en un pequeño clásico, tal y como ahora son otros (excelente) films de la serie como "Desde Rusia con amor", "James Bond contra Goldfinger" o "Al servicio secreto de su majestad". "Casino Royale" gozaba de un brillante guión (sorprendentemente fiel a la novela original de Ian Fleming), estupendos actores (Eva Green, Mads Mikkelsen, Judi Dench y, por descontado, el sensacional Daniel Craig) y una puesta en escena elegante y hasta cierto punto clásica. Además las escenas de acción, brillantes, estaban muy bien insertadas en el argumento: daban la impresión de ser un medio para contar una historia, no un fin en sí mismas. El final era trágico, la historia de amor intensa, algunos diálogos dignos de ser recordados... y Bond estaba espléndido, visto com un personaje que poco a poco adquiría sus "atributos iconográficos": el estatus de doble cero, los martinis, el esmoquin, etc.
Desgraciadamente Tomás acierta de pleno en su crítica: "Quantum of solace" es una cinta fallida (aunque tal vez no de las peores de la serie), con un guión que no sabe aprovechar los cabos sueltos dejados al final de la cinta anterior y que trata de convertirse en un relato de venganza pero sin el acierto demostrado en "Licencia para matar", por cierto una película a reivindicar. Da la impresión de que los productores trataron de confeccionar esta cinta rápidamente para aprovechar el éxito popular y crítico de "Casino Royale", pero en lugar de tomarse su tiempo y elaborar un guión a la altura escogieron el camino fácil, convirtiendo la película en una sucesión de atropelladas secuencias de acción. Sobre este punto coincido con muchos de los que han opinado que se trata de secuencias con un montaje demasiado rápido, sobretodo durante la persecución del prólogo. Entre los aciertos de la cinta destacaría el buen trabajo de Craig (aunque aquí no tiene mucho espacio para disfrutar del personaje), la música de David Arnold (quien acierta al recuperar en contados momentos el leitmotiv de Vesper Lynd), la presencia de Judi Dench y Giancarlo Giannini y el bello plano final en Moscú (el colgante de Vesper sobre la nieve). Pero en conjunto la sensación general es la de ligera decepción.
Esperemos que para la próxima entrega los productores contraten a un director y a un montador más experimentados, y a ser posible que revisen películas como "Peligro inminente", "En la línea de fuego", "Heat" o "Ronin", ejemplos de cómo filmar persecuciones y tiroteos que, además de ser espectaculares, son visualizados con gran claridad.
Enhorabuena por el blog y por el artículo.


Buenos días, Pedro, y bienvenido al blog.
Lo primero de todo, gracias por tu amabilidad hacia mi persona, espero estar a la altura. Gracias, asimismo, por tu entusiasmo por el libro sobre Frankenstein que escribí con Antonio José Navarro; gracias, también, de parte de este último por la mitad del libro que le corresponde.
En efecto, parece que las opiniones en torno al nuevo film de la serie Bond van más o menos por el estilo (cierto: no mencioné en la reseña que uno de los momentos salvables de "007: Quantum of Solace" es la secuencia final; lo que pasa es que, llegados a este punto, uno termina el film un tanto "desinflado" y ese epílogo acaba teniendo menos fuerza de lo deseable a causa de todo lo que le ha precedido). También creo que el tiempo jugará a favor de "007: Casino Royale".
Me ha hecho gracia que recuerdes otras películas de acción modélicas, como son "Ronin", "Heat" (que he vuelto a ver hace muy poco), "En la línea de fuego" (que también, y además, hacía tiempo que no la revisaba y lo cierto es que el tiempo la ha tratado muy bien) y, lo que me ha hecho más gracia, "Peligro inminente", que siempre me ha parecido la mejor entrega de la serie Jack Ryan, dejando aparte "La caza del Octubre Rojo", muy superior a "Juego de patriotas" o a "Pánico nuclear"; además, yo y más de uno sospechamos que en el resultado final de "Peligro inminente" tuvo bastante que ver John Milius, su co-guionista.
Un saludo, y vuelve por aquí siempre que quieras.
Tomás.


Hola amigo Tomás. Lo primero, felicidades por esta iniciativa digital de la que espero tenga futuro largo. Sigo tu obra desde hace mucho tiempo( libros, articulos, colaboraciones en revistas etc...) y me alegro enormemente poder participar en esta sección. Gracias.
Estoy muy de acuerdo en todo tu artículo sobre "Quantum". En cuanto a los "estilos" también opino que resulta un poco absurdo el "copiar" el estilo Bourne en la filmación de escenas de acción. La acción es mareante hasta el punto de casi desconcierto. La movilidad de la cámara es elevadísima y el montaje muy apresurado, donde el plano apenas dura unas fracciones de segundo. Muy confuso, en mi opinión, y algo que parece endemico en el cine de acción actual. La pelea en el Hotel con el asesino del cuchillo, ya es otra cosa. El doblaje de la actriz principal es patético de veras( algo que se solucionará en la V.O. del DVD), y la sensación final, como bien escribes, es, un tanto, de desilusión. No acabo de entender el supuesto "chiste" de tirar el cuerpo de Mathis a la basura, ni el eterno cabreo que parece tener M siempre encima. Supongo que será para reforzar el carácter "fuerte" del personaje. En fín, Menos mal que sigue estando ahí Casino Royale, la cual, por cierto, tiene el que en mi opinión es uno de los dos o tres peores prólogos de la serie: una peleíta en un cuarto de baño. No es que el de Quantum sea mucho mejor, pero si al menos más espectáculo, que es de lo que se trata. Un saludo y hasta la próxima. ¿Has pensado en escribi algo sobre APPALOSSA?.


Buenos días, Josu:
Hoy parece ser que es un día de bienvenidas.
Muchas gracias por participar y pásate por aquí siempre que quieras.
Es posible que quizá lo más flojo, o menos llamativo, de "007: Casino Royale" fuera el prólogo, pero también es posible que el mismo estuviese hecho con la intención de demostrar de manera clara y directa la dureza que Daniel Craig imprime al personaje, y puede que pensaran que qué mejor que mostrarlo en plena "faena" de exterminio, sin dobleces ni medias tintas.
Pues sí: me has adivinado el pensamiento. Tengo en mente añadir pronto una entrada dedicada a "Appaloosa". De momento, no avanzo nada y me remito a lo que diré en el texto que le dedicaré en este blog.
Gracias de nuevo, y hasta pronto.
Tomás.


Hola Tomás:

Gracias por responder tan pronto. Veo que coincidimos bastante en cuanto a gustos. Debo aclarar que no soy ni mucho menos un aficionado al cine de acción, pero creo que hay buenas películas en todos los géneros. Por poner un ejemplo, todos podemos tener nuestros gustos personales sobre pintura, pero el que nos pueda gustar más la pintura histórica que la de paisaje no debería impedirnos admirar un buen paisaje de Caspar David Friedrich.
Digo esto porque una de las cosas que admiro de tí, Tomás, es tu sinceridad, puesto que no dudas en defender muchos films que otros críticos simplemente desprecian, tal vez por prejuicios hacia su género.

Me parece muy interesante lo que dices acerca de la muy probable influencia de John Milius en el resultado final de "Peligro inminente". Creo que Milius es un cineasta sumamente interesante, aunque admito no conocer su filmografía completa. Tal vez algún dia se le reivindique, pues sospecho que se trata de una de las figuras claves del cine norteamericano de los 70, tanto en su faceta de guionista (parece que su cometido en "Apocalypse now", "Tiburón" o las dos primeras entregas de "Harry el Sucio" fue más determinante de lo que se creía) como en la de director (no pienso tanto en la famosa, y estupenda, "Conan el bárbaro" como en la maravillosa "El viento y el león", tal vez la mejor cinta de aventuras de las últimas décadas). Tal vez el pensamiento ideológico de Milius no sea del gusto de todos, pero considero un disparate juzgar el cine, así como las demás artes, según la coincidencia del pensamiento del artista con el nuestro.

Por otro lado hay que decir que el director de "Peligro inminente", Phillip Noyce, quizás no fuera del todo ajeno al resultado de la misma: aunque en su currículum abundan películas realmente flojas, también fue el responsable de una cinta que por lo menos a mí me pareció estupenda: "El americano impasible", protagonizada por un impresionante Michael Caine.

Gracias de nuevo, no solo por tu amabilidad sino también por ofrecernos a los amantes del cine un espacio en donde exponer nuestras opiniones.


¡Qué alegría encontrar este blog! Decir que con su visión del cine, que sigo mes a mes en el Dirigido por, cambiaste mi modo de ver el cine, haciendo que me fijara en eso tan desconocido hoy en día que es "la puesta en escena". Decirle que aquí hay también un comprador del excelente libro sobre Frankenstein (parece que es todo un libro de culto). En fin, que otro que andará habitualmente por aquí a darle la lata. Un saludo.


Buenas noches a Pedro y a Int (y, naturalmente, a cualquiera que esté leyendo esto):
Lo cierto, Pedro, es que siempre he sentido una gran estima hacia el cine de John Milius, un realizador muy detestado por su (confesada) ideología fascista, pero que como cineasta tiene varias cosas dignas de la más alta estima. "El viento y el león" me parece una de las obras maestras del cine americano de los 70 y la tengo entre las películas que despertaron mi afición por el cine. Tengo entendido que en un festival de cine italiano se le dedicó una retrospectiva y un libro muy completo, si bien ahora no recuerdo en qué certamen era y tampoco he podido hacerme con un ejemplar de ese volumen, cosa que me gustaría.
También creo que Phillip Noyce, en "Peligro inminente", se mostró más inspirado, sin ir más lejos, que en "Juego de patriotas"; además, es cierto, "El americano impasible" también me parece un film muy digno. Michael Caine estaba, como siempre, espléndido; y yo soy de los pocos que defienden a Brendan Fraser, menos mal actor de lo que suele afirmarse.
Eres muy amable conmigo, Int; ya lo he dicho alguna vez, y lo repito: espero estar a la altura de las circunstancias. Me siento un poquito responsable cuando afirmas que cambié tu modo de ver el cine: ten en cuenta, siempre, siempre, que lo que yo escribo son meras opiniones personales, subjetivas, parciales, y por tanto, susceptibles de estar completamente equivocadas. Y creo que, dentro de "Dirigido por" mismo, hay más gente que habla de "puesta en escena" aparte de mí, y probablemente mucho mejor que yo.
Pero, en cualquier caso, gracias por tu amabilidad hacia mi persona; ¡ah!, y por ser uno de los lectores del "Frankenstein" que hice con Antonio José Navarro; puede que sea verdad, que poco a poco, y a la chita callando, se está convirtiendo en un libro de culto. Y tranquilo, que ni tú ni nadie da aquí la lata: se trata, como ya dije el primer día, de hablar de cine amistosamente, y de divertirnos haciéndolo.
Un saludo, y hasta pronto.
Tomás.


Hola ,Tomás.Celebro enormemente que hayas tenido la iniciativa de crear este blog,pues vengo leyendo con mucho interés tus colaboraciones en Dirigido ya desde los primeros noventa,así como en otras publicaciones(me descubro,por ejemplo, ante tu volumen dedicado a Paul Verhoeven).
En cuanto a las películas Bond,creo que Casino Royale tuvo el mérito de romper con la sensación de estar viendo siempre la misma película,algo que opino ya intentaron relativamente las entregas con George Lazenby y Timothy Dalton,si bien parece parece que el gran enemigo de la serie(la rutina)ha vuelto con Quantum.Por cierto,¿a qué crees que se debe la opinión, tan generalizada, de que la serie se fue degradando paulatinamente a partir de la salida de Connery de la misma,teniendo en cuenta que el nivel cualitativo ha sido casi siempre el mismo en sus más de cuarenta años?Un saludo.Julio.


Buenas noches, Julio:
Gracias por tu interés hacia lo que escribo. Como digo siempre, espero no defraudarte (y, naturalmente, que tampoco, ni tú ni nadie, se tome excesivamente en serio lo que opino, en el sentido de que tan sólo es eso: una opinión, susceptible, como todas, de ser replicada; para eso está este blog).
Sospecho que la supuesta degradación de la serie Bond se fundamenta en que ningún otro actor ha tenido, hasta ahora, la carga mítica de Sean Connery, ciertamente un intérprete excelente y uno de los actores más carismáticos de la historia del cine; por tanto, creo que todo es, en resumidas cuentas, cuestión de mitomanía, pues a fin de cuentas, si bien Connery hizo algunos Bond,s excelentes ("Goldfinger") y otros muy correctos ("Dr. No", "Desde Rusia..."), también tiene otros más flojos ("Diamantes para la eternidad"). Yo también pienso que, en sus líneas generales, la serie Bond ha mantenido un similar nivel de calidad, ni muy alto pero tampoco muy bajo, roto solamente por determinados títulos más interesantes que el resto por distintas razones. Para entendernos: las películas Bond no son bodrios, pero tampoco son Hitchcock...
Un saludo,
Tomás.


A mi me parece que exageras, no se porque hay gente como tu que hacen las criticas bastante pesadas y rebuscadas. Total, se dicen los puntos buenos y los malis y listo , no complrendo a gente como tu que tipo de cosa puede gustarles porque por lo general siempre stan viendo verle el punto malo a las peliculas. Es cierto que cada quien es dueño de su opinion, pero me parece que eres muy cerrado.


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